Haz logrado cambiar ese mal hábito por uno más positivo. Pero ¿qué hacer si sufres una recaída? No te dejes derrotar. Existen formas de volver a encarrilarte.
• No caigas en la negación; admite lo ocurrido. De acuerdo con los sicólogos, no podemos cambiar lo que no reconocemos.
• No culpes o otros o a las circunstancias. Acepta tu responsabilidad; solo así podrás tomar el control de la situación.
• Determina por qué ocurrió el “descarrilamiento”. Por ejemplo, una persona adicta a las compras puede decir: “Me fui de tiendas sin una lista específica de lo que tenía que comprar y me dejé llevar por la tentación”.
• Aprende a reconocer las señales –las banderas rojas, como las llaman los sicólogos– que te indican que estás a punto de recaer. Por ejemplo: reconocer que caes en ese mal hábito cuando estás con tensión, te permite estar alerta ante la primera señal de estrés.
• Ensaya lo que harás la próxima vez que caigas en la tentación. Por ejemplo: “Me alejaré de eso que me provoca y me tomaré diez minutos para tocar base con mis metas”.
• Si lo necesitas, busca el apoyo de un aliado. Explícale a esa persona lo que estás tratando de lograr y por qué, y déjale saber cuál es la mejor forma de ayudarte. Por Quizás puedes llamarla en los momentos en los que te sientes flaquear, para que ayuda a recordar tus metas.
• Comienza de nuevo. Una recaída no es excusa para abandonar tus propósitos. El único fracaso consiste en rendirse.
• Si tus problemas son más serios –tales como la adicción a las drogas o al alcohol u otros comportamientos que ponen en peligro tu seguridad o la de otra persona– consulta con un sicólogo o terapeuta especializado.


